30 noviembre 2007

Melaka (Malasia)

Ya empezamos a repetir destinos? Y nada menos que Melaka, con lo poco que me gustó. Pero esta con la family y a ser posible sin pisar barro jeje. Un rollo mucho más cultural: museos, visita al casco antiguo, etc. Otra oportunidad para la pobre Melaka, aunque la conclusión más o menos la misma: bastante poquito para ver y hacer...


28 noviembre 2007

Visita de la family

Ni dos meses en Singapur y ya están aquí de visita papá, mamá y mi hermanita, y no es que me echaran ya de menos, que también, sino que con lo viajeros que hemos salido todos, tener al niño en Asia era muy tentador para las últimas vacaciones del año.

En su visita hicieron más turismo del que he hecho yo desde que estoy aquí, así que aproveché para ver cosas que aún no había tenido ocasión de ver. Aparte, viajecitos a Melaka y Borneo. Lo pasamos super bien. A ver cuándo vuelven, que sé que volverán, ya que quedó mucho por ver por los alrededores (Tailandia, Camboya, Vietnam...)

26 noviembre 2007

Railay (Tailandia)

Y siguiendo con esta locura de noviembre, vamos a por el tercero... Esta vez Tailandia! Yo solito con dos bellezones de compañeras que tengo en la ofi: Paula y Rebeca. Nos vamos a una provincia llamada Krabi en el suroeste del país. En esta ocasión no habíamos reservado nada, así que en plan mochilero total a la aventura. Rebeca ya había estado antes allí, así que íbamos más o menos a tiro hecho. La idea consistía en coger un taxi media hora hasta un embarcadero desde el que salían barcos para Railay, una pequeña península a la que se llega en barco debido a lo escarpado de su itsmo. Paraíso de escaladores y amantes del Reagge. Sólo faltaba que hubiera sitio en el hotel que había estado Rebeca y que hubiera barco dada la hora de la noche a la que llegábamos.

qué frío hace en los aviones cuando uno ya nunca lleva ropa de abrigo


El barco lo pillamos por los pelos, ya que era el último. Y el hotel, salvo por las coñas con el regateo del precio de la habitación, también sin problemas. Nos fuimos a ver el ambientillo de este sitio, plagado de pequeños bares de playa muy hippies.



haciendo nuevos amigos



La marea bajaba muchísimo por la noche y donde antes había agua que era imposible pasar sin mojarse los pies ahora sólo quedaba tierra, barcos varados y el mar perdido en la lejanía. Aunque no lo parezca era completamente de noche. Es la luz de la luna llena la que permite ver algo.

el mismo sitio de día y con la marea alta...

cangrejitos que se lo curran haciendo bolitas

más amigos...

y amigas...

aghs, con quién te juntas, clara?

y la luna! (otra vez)
Y después de tanta marcha, long tail boat por la mañanita y nos vamos de paseo con los alemanes a la isla del pollo! (Chicken Island)

se supone que eso es el pollo

chapotiando to' feliz xD


arañita tomando el sol y levantándonos a nosotros de la toalla


cambiando de isla al bajar la marea

20 noviembre 2007

Cebu+Nalusuan (Filipinas)

Nuevo finde, nuevo viaje... Y así vamos a estar todo el mes! Esta vez toca Filipinas. Nos vamos a una de las miles de isla que forman el archipiélago, concretamente a Cebu, situada por el centro y con un aeropuerto al que se puede llegar directamente desde Singapur. Vuelo nocturno llegando allí a las 4 am. En el aeropuerto nos espera un chico con el nombre de Carmen en un papelito que lleva doblado en la mano. No sé muy bien cómo, después de un buen rato mirando a nuestro alrededor para averiguar quién nos venía a recoger, Carmen giró la cabeza y leyó a través del papel algo que parecía su nombre y efectivamente! El muy empanao nos esperaba a nosotros pero estaba en su mundo.

El chico nos llevó a los cuatro (Edu, Paula, Carmen y yo) hasta un embarcadero a una media hora del aeropuerto, no sin antes hacer una parada técnica en una gasolinera para surtirnos de ron y otros menesteres, ya que nuestro objetivo final era una mini islita de no más de 3.000 m2 situada en medio de la nada a casi una hora en barca de la costa de Cebu.

El trayecto en barca fue bastante emocionante. Al principio no arrancaba y nos íbamos alejando de la costa a la deriva chocándonos con todo aquello que estuviera fondeado en los alrededores. Luego ya cogimos rumbo, pero era algo incierto ya que estábamos en plena noche y sólo podíamos ver algunas lucecitas en el horizonte. A veces el barco iba hacia unas y más tarde hacia otras así que era imposible saber hacia dónde íbamos exactamente.

A medida que avanzábamos empezó a amanecer y ya podíamos distinguir algo. Podíamos ver lo que parecía ser nuestra isla y aún a bastante distancia de ella vimos que la profundidad no debía pasar de las rodillas, por lo que el hombre se fue a la proa para evitar chocar contra alguna roca.


La isla, llamada Nalusuan, es un "resort" con unas cuantas cabañas que hacen las veces de habitaciones para los huéspedes, un bar-restaurante y un embarcadero. Las cabañas están construidas sobre el agua y tienen un balcón desde el que se puede ver el fondo (el agua es cristalina) y admirar el horizonte. Una pasada.

El atractivo de Nalusuan radica en que se encuentra en un santuario marino que hace las delicias de los amantes del buceo. Después de dormir un rato, comer algo y encontrarnos con el resto de la tropa (Rebeca y 5 becarios de Manila: Pura, Gorka, Iván, Javi y Benajmín), alquilamos aletas, gafas y tubo y pal agua. Flipamos con la diversidad de peces y corales de todos los colores que se podían ver por la zona.
Estrellas de mar desde el balcón de la habitación





Que corra el Tanduay!
El Tanduay es el ron típico de Filipinas. Entra bastante bien, pero lo mejor es su precio: menos de 60 pesos que equivalen a un euro (botella de un litro). Me llevé dos de contrabando de vuelta a Singapur.

La noche no tuvo desperdicio. Becarios de Manila y Singapur unidos jamás serán vencidos. En la isla sólo estábamos nosotros y un grupito de koreanos que nos tenían fritos con el karaoke y sus lastimeras canciones en koreano. De todas maneras, nosotros también le dimos caña al cacharro, aunque intentábamos que fueran algo más animadas... Ya se sabe: la gasolina "súmbalemangopaquemigataprendalosmotores", la bamba, esas cosas... Al final algunos de los koreanos se retiraron y aprovechamos para desconectar el jodío karaoke y enchufar un mp3. Risas, fiestas, muchas botellas de tanduay y hasta algunos nos bañamos en la orillita debajo de un buen foco de luz, porque después de todo lo que habíamos visto buceando acojonaba meterse a oscuras jeje. Así hasta las 4 por lo menos, lo cual significa 8 horas de fiesta ya que empezamos a cenar a las 8.


Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva:
El tiempo no había sido precisamente soleado el día anterior, pero el segundo día se levantó (sin resaca por cierto) pasado por agua, frío y viento. No sabemos si el karaoke tuvo algo que ver. El caso es que Edu, que dormía junto a la ventana, se vio derrepente con la cortina golpeando su cara y sintiendo cómo la lluvia penetraba a través de las rendijas. Ante este panorama preferimos dejar la isla y volver a Cebu, buscar algún hotelito y tratar de salvar el fin de semana con un poco de turismo urbano.

Basílica del Santo Niño (con su neón rojo)

El último día llovía aún más, así que optamos por quedarnos en el hotel y darnos un masaje fabuloso. Algunos optaron por media hora de sauna y hora y media de masaje y otros por las dos horas enteras de masaje. Podría parecer una pasada pero yo me hubiera quedado allí otra hora más jeje. Ah! y costó unos 6 euros cada uno.


La odisea:
El relax duró poquito, ya que cuando cogimos el taxi para ir al aeropuerto la lluvia se había convertido en un medio tifón: postes caídos, esquivando cables por el suelo, cosas volando, calles inundadas, semáforos apagados... super divertido, vamos. Teníamos bastante margen para llegar al vuelo, pero nos empezamos a poner nerviosos cuando vimos que todas las vías estaban colapsadas y el taxi avanzaba a dos por hora (cuando avanzaba) y veíamos como pasaba una hora y seguíamos en el mismo sitio, 5 apretujados en un taxi enano. Por si fuera poco, desde que nos subimos pudimos comprobar que el depósito estaba en reserva, así que después de un buen rato atascados, el taxista decidió dar media vuelta y buscar una ruta alternativa que pasara por una gasolinera (o eso creímos entender). Nos empezamos a mosquear cuando pasábamos gasolineras y el tío no paraba, y es que resulta que por lo visto el coche funcionaba con benceno o algo así y tenía que ir a una gasolinera concreta que estaba a tomar por culo. El tío no hablaba media papa de inglés y parecía medio retrasado, así que no había forma de saber a dónde nos llevaba. Cuando llegamos a la gasolinera en cuestión resultó que encima no funcionaba por el apagón, así que agarramos las mochilas, salimos a la carretera y pillamos el primer taxi "normal" que pasó. Finalmente conseguimos llegar a tiempo, pero de todas formas el avión se retrasó un par de horas por el mal tiempo.

12 noviembre 2007

Hanoi (Vietnam)

El 8 de noviembre se celebró el Deepavali, festividad hindú muy importante en Singapur pero que para nosotros no implicó otra cosa que... PUENTE!! Así que sin pensarlo dos veces nos pillamos un avión Paula, Ana y yo rumbo al norte de Vietnam para pasar allí 4 días y descubrir la combinación de estrés y fascinación que despierta este país en sus visitantes.
Antes de hablar de Vietnam, comenzaré mencionando a las maravillosas azafatas de Singapore Airlines, con ese uniforme tan característico y que les sienta tan bien. Siempre se dirigirán a ti con una sonrisa y un trato que dejan a la altura del betún a casi cualquier azafata de una compañía europea, pero el contraste es aún mayor si las comparamos con la borde que nos tocó en KLM cuando vinimos desde Amsterdam. El vuelo de algo más de tres horas, pudiendo ver películas de estreno como Stardust y siendo atendido con semejante amabilidad se hizo tan corto que no me quería bajar del avión.

De compras... Cuidado porque te lo querrás comprar todo. Suerte que la mayoría de las cosas eran para chicas, así que ojito si lo eres o si visitas Vietnam con novia. Puedes acabar fácilmente con sobrepeso en la maleta.



En Hanoi no hay muchos sitios de fiesta, pero algo encontramos. Preguntando se llega a Roma aunque allí no hablara inglés ni el tato.

En el baretillo copas muy baratas (por fin salimos de la clavada tributaria de Singapur y Malasia sobre el alcohol) y un juego que de entrada parece una gilipollez pero se va volviendo interesante a partir de la segunda ronda...

Otra para la colección de señales simpáticas

Excursión a Tam Coc ("Tres Cuevas"):
Contratamos un trip en una de las mil agencias de Hanoi para que nos recogieran en el hotel tempranito y nos llevaran de paseo. Primero comprarse el gorro vietnamita (fundamental para parecer un auténtico guiri).

Después alquilamos unas bicis y nos hicimos una ruta entre montañas y arrozales para llegar al valle de las tres cuevas, donde iban saliendo barcas y barcas que hacían un recorrido de cerca de 2 horas por el cauce del río atravesando las mencionadas cuevas, aunque lo más bonito no eran las cuevas (en las que no se veía nada) sino el propio recorrido en el que los acantilados te envolvían.

dormir en la barca no era muy cómodo... (no me mates por ponerla, Ana jaja)


El mundo es un pañuelo:
No sé si los mocos se encontrarán mucho dentro del pañuelo, pero lo cierto es que vayas a donde vayas y por muy lejos que estés siempre pasa. En uno de los muchos templos que se pueden visitar en Hanoi nos encontramos con una simpática señora española a la que le pedí que nos sacara una foto. No tardamos mucho en identificarnos mutuamente como canarios y, como no podía ser de otra manera, ambos de Las Palmas. La cosa es que no venía sola sino con nada menos que 30 señoras más, el Club de Bridge del Real Club Náutico de Gran Canaria en peso. Se da la vuelta y grita: "Mira Mari, un canario!" Al verlas venir no sabía si tirarme al lago, pero no me dio tiempo a nada. En cuestión de segundos estaba rodeado: "Sí que es canario!! El cloquío inconfundible!", "Y tú de quién eres mi niño?", ... Total, que al final resultó que una de ellas era la madre de un compañero mío del colegio. Lo dicho: un pañuelo y nosotros los mocos.



El estrés de la ciudad:
Motos por aquí, motos por allá, entrecruzándose en ambos sentidos, tocando la pita 40 veces por minuto, sin ningún tipo de normativa de preferencias de paso en los cruces más que incorporarte con cuidado... El volumen de tráfico unido a la edad de muchas de las motos genera una polución tan exagerada que acabas entendiendo por qué la gente se pone mascarilla y planteándote si ponerte tú una. Todos acabamos con la garganta irritada. El peatón en una ciudad vietnamita está sencillamente... jodido. Las aceras no son para caminar por ellas, sino para otras muchas cosas: comer, montar tu tienda, aparcar la moto y cualquier otra cosa que se te ocurra, por lo que no te queda más remedio que caminar por el bordito de la calzada sintiendo el zumbar de las motos en tus codos si los sacas más de la cuenta. Cruzar es más divertido aún. El flujo de motos no se detiene nunca y nadie te va a ceder el paso por lo que el método consiste en echarte a andar sin miedo y despacito confiando en que te irán esquivando. Las primeras veces cuesta lanzarse, pero al final se convierte en algo bastante natural. Tampoco van tan rápido... Es imposible ir rápido en esas condiciones.





Halong Bay:
Última excursión del viaje, esta vez con nuestros compis de Ho Chi Minh City (Saigón). A 3 horas de la ciudad se encuentra la costa y las espectaculares formaciones rocosas emergiendo del mar y formando un laberinto de islas escarpadas dignas de una película de piratas. De hecho, los barcos en los que te llevan a través de ellas se dan un estilillo, así de madera y tal...


El barquito paró en una de las islas para ver las espectaculares cuevas de su interior. La montaña era prácticamente hueca y fue empleada durante un tiempo por parte de la flota japonesa para ocultarse durante la segunda guerra mundial.

La zona tiene mucha vida "flotante": mercados de marisco y pescado vivos, puestos de fruta y hasta casas por supuesto. Me recordó mucho a Waterworld.

Sí, esto último son barriles de gasoil. Justo al pie del embarcadero y sin ninguna señal que prohiba fumar ni nada de eso... Queríamos creer que era otra cosa, pero cuando el tipo cogió una garrafita y se la echó a su propio motor, pues ya no cabía duda. Si a alguien se le llega a ocurrir tirar una colilla salimos todos por los aires.